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viernes, 7 de noviembre de 2008

En otro...



Durante unos días he vivido la vida de otro. Su casa ha sido mi casa, sus vistas las mías, su vino el mío, su cama la mía, su ducha la mía, su música la mía, sus amigos los míos, sus amantes... los he imaginado míos. A sus amados perros los he amado de veras.


Justo ha sido ella la que esparcida sin fuerza por doquier no ha sido mía, ya que con fuerza se ha marchado lejos para descubrirse en otros ojos. Ella también ha vivido la vida de otro. De ese otro que uno es cuando la visceralidad del viaje casi no te permite ni recordar quien eres y, negándote o no (tal vez ni puedas recordarlo es ese momento), te ofrece con clarividencia una visión nítida de ti y, tal vez, contradictoria con aquella que eras cuando emprendiste el viaje.


Realmente las fronteras existen y una vez cruzadas éstas, más allá del exilio de uno mismo, no hay camino para un retorno a aprendernos ayer, como si jamás hubiéramos zarpado.


Si en el continuo entre ayer y mañana se vive en el exilio, entre ser uno y otro, cuando este salto se da repentinamente, uno tiene la sensación que resulta inevitable desertar del desierto en el cual nuestro recuperado recuerdo nos ha convertido hasta aquí.

El cruce de las flores árticas siempre queda más adelante, siempre ha desertado antes que cualquiera de nosotros.


La sangre, eso sí, geográficamente líquida, baña hasta cualquier ángulo del laberinto que llegamos a ser. La sangre no tiene muda, no la precisa, y su crecimiento es la red de raíces tejiéndose con latidos de memoria, de sueño y de posibilidad.




Fotografía y texto: Francesc Picas

2 comentarios:

Antiqva dijo...

Magnifico texto el que nos has seleccionado, que nos habla de ausencias, viajes, soledades...

Todo aquello que da "vida" realmente a la persona.

A veces es cierto que quisieramos exiliarnos de lo que en el mundo real somos... Quizas internet ayuda a realizar ese sueño. Bueno, yo me entiendo...

Un abrazo, amiga

AHEO dijo...

Amigo, entiendo eso que dices y concuerdo con ello, esto de la red es como un escaparate y como eso hay que disfrutarlo. Un abrazo Antiqva
Haydeé :)