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lunes, 31 de octubre de 2011

De Bosque

*Penúltima canción


 
Caminé desde el primer momento por no sé cuántas veredas, sorprendiéndome por cada rincón encontrado hermoso a la vista, vibrante al corazón. Las mariposas de cuando en cuando aparecían en mi camino, eran blancas o algunas veces amarillas... revoloteaban a mi alrededor.

Veredas hechizantes,  paisajes de verdes infinitos pero también de dorados múltiples; a cada respiro una frutilla roja, que hacía a veces de alegría y otras de bocado agridulce.
Absorta en cada rincón, observando movimientos de estrepitosas o tranquilas luciérnagas por la noche, atrapando estrellas fugaces, descolgando el titilar de las que no lo son. Sintiendo la corteza de los árboles, escuchando su corazón, sonriéndole a cada latido. Estrujando detritos al dar los pasos, escuchando las huellas en la tierra húmeda o el salpicar de las pequeñas caídas de agua acariciando la píel...
Al despertar, me dí cuenta que me sumergía de esa manera en sus ojos.  Ojos de Bosque camina y va regalando frescura y escenas contrastantes. 

Es inevitable le sonría al mirarle y quisiera gritarle con una de esas miradas el lugar que guardaba para él o el afecto que cada palpitar salpica al aire...

Pero quizá nunca lo sepa, tal vez no imagine que sus ojos han originado un nuevo nombre, esto hace que caiga en un desencanto pues no sabrá que de él se trata: Ojos de Bosque no responderá a este llamado.

Entonces, me queda solo el silencio, el silencio del mariposeo en el espíritu, el de la caricia contenida, el del "te quiero" palpitante... hasta que se extinga.


AHEO
    
PD. La penúltima antes de surcir el corazón.
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