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martes, 7 de abril de 2009

Viaje II


Ya me esperaba en la cima de aquella montaña.


Ahí estaba. Cruzado de brazos me esperaba mientras escuchaba alguna melodía; al ser un corazón sensible, no podía dejar de escuchar acordes para oxigenar su ser y devolver sonrisas... le encanta la música.


En una nota me había dicho del viaje y la hora de la cita. No podía negarme, el viaje anterior fue magnífico, de hecho el lugar visitado dió el plus porque su compañía ya me llenaba de alegría.


Otra vez su mirada me invitó a subir.
No sabía el destino, lo que no me preocupaba pues confío en él.


Desde el cielo pude admirar la faz de la tierra... sigilosos caminos escondidos entre árboles y arbustos pero visibles desde la altura; ríos estrepitosos chocando con la roca y salpicando gotitas que van volando para convertirse en brisa; planicies matizadas de verde y salpicadas de multicolores sonrientes en pétalos...un vientecillo frío se sentía...


Otra cima se vislumbraba. Fue cuando me dijo que había elegido un lugar que me fascinaría.


Al bajar, el paisaje blanco se extendía como una manta cubriendo el suelo.


La atmósfera, ahí en aquella cumbre, llena de cristales... de abstractas formas traslúcidas atravesando con sus destellos mi alma, inundando mi corazón de gélidos suspiros que alimentaban mi ser, pequeñas sonrisas cristalinas cubriendo mi piel y sintiendo las ternuras que prodigaban al tocarla.


Con los ojos cerrados aspiré el frío aire provocado por los juegos cristalinos... una melodía construían al caer, al volar... al envolverme. Un lugar lleno de transparentes precipitándose hacia nosotros, sonrientes, unos aferrándose a nuestro corazón otros pasando a nuestro lado dejando su estela fría... el paisaje se tornaba en azul y transparente, la luz hacía su juego al atravesar los cristales de hielo y ofrecerse también a nuestro espíritu... rayos luminosos atrapados gélidamente...


Al tomar un cristal en la palma de mi mano se desvaneció en vapor y brillitos al sentir mi calor... otro, lo coloqué en las manos de él para agradecerle un viaje más, de esos que se disfrutan en compañía de un amigo.


Ese cristal de hielo no se desvaneció, se quedó con él... antes, pude retratar en mi mente los pequeñísimos traslúcidos y azules que lo formaban.


Al regresar, un abrazo y la certeza de que las miradas de este piloto siempre esconderán un lugar por donde pasearnos...


Y además: sabe de las cosas que me alegran el corazón.

AHEO


PD. No dejes de ser piloto.

4 comentarios:

Pedro dijo...

Maravilloso viaje, casi he podido sentir la brisa fresca en mi rostro. Me han dado ganas de desplegar mis alas.

Un beso.

Marcelo Dance dijo...

"Tu compañía es tan fantástica, como irrealizables mis fantasías"
Recordé esta canción del maestro Richard Coleman al leer tu entrada...
No me preguntes porqué...
Un abrazo Siberia!

Calvarian dijo...

Bonito vieje a la montaña. Creo que tienes la sensación de tener un gran guía. Enhorabuena.

Besix

AHEO dijo...

Pedro, si despliegas tus alas y decides viajar, cuéntame como se ve desde tus ojos, porque eres un grande para hacerlo.

Fantasías sí, alimentadas por sueños, ¿no Marcelo? Por otro lado, muy linda canción.

Sí que lo tengo Calvarian, un buen amigo, de esos con los que compartes conversaciones y con los que te permites abrir el corazón.

Abrazos y besos chicos.
Haydeé :)