
Me gusta el chocolate, pero el chocolate amargo. Quizá la dulzura combinada con lo no tan dulce es lo que me agrada. Y ahora que lo pienso bien... algunos caminos tienen algo parecido. Sólo que muchas ocasiones se saborean a la inversa: primero lo amargo y después lo dulce que aunque no se perciba con tanta intensidad, existe.
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