
¿Qué es aquello a lo que dejas rasgue tu alma?




...o tal vez sea que no había mirado otra vez con detenimiento las gotas precipitarse en la calle, escuchar la melodía que hacen al golpear cualquier superficie, aspirar el aroma a tierra mojada que impregna el ambiente y envuelve mi alma... gotitas cubriendo mi rostro...
Sentir la lluvia... siempre lo he disfrutado... ahora, justo al tiempo que le sonrío, no puedo evitar querer ser esas pequeñas corrientes que forma y que se absorben en la tierra... impregnarme en las veredas solo soñando...
... y es que la lluvia me habla de brindar afecto, como ella: a la tierra, a la flor que a día abre su corola, al verde radiante de los campos, al precipitar del arroyo o del río, a la magnificencia del mar, a la sed de cualquier ser vivo... caricias brinda esta lluvia...







... y acepto estar preparada para lo inevitable que lo es por llegar el tiempo para ello: un hasta pronto. Aunque esto no cierra un círculo sino da la posibilidad de un "te volveré a ver", por ello lo prefiero a un "adiós", porque no quiero desvincularme, quiero hacerte recuerdo, un bello recuerdo... en ello se fundamenta mi "hasta pronto"... y no, para mí los recuerdos no son un lastre a menos que te hieran (pero entonces quiere decir que aún no son recuerdos sino más presentes que nada).
Desde el cielo pude admirar la faz de la tierra... sigilosos caminos escondidos entre árboles y arbustos pero visibles desde la altura; ríos estrepitosos chocando con la roca y salpicando gotitas que van volando para convertirse en brisa; planicies matizadas de verde y salpicadas de multicolores sonrientes en pétalos...un vientecillo frío se sentía...
Otra cima se vislumbraba. Fue cuando me dijo que había elegido un lugar que me fascinaría.
Al bajar, el paisaje blanco se extendía como una manta cubriendo el suelo.
La atmósfera, ahí en aquella cumbre, llena de cristales... de abstractas formas traslúcidas atravesando con sus destellos mi alma, inundando mi corazón de gélidos suspiros que alimentaban mi ser, pequeñas sonrisas cristalinas cubriendo mi piel y sintiendo las ternuras que prodigaban al tocarla.
Con los ojos cerrados aspiré el frío aire provocado por los juegos cristalinos... una melodía construían al caer, al volar... al envolverme. Un lugar lleno de transparentes precipitándose hacia nosotros, sonrientes, unos aferrándose a nuestro corazón otros pasando a nuestro lado dejando su estela fría... el paisaje se tornaba en azul y transparente, la luz hacía su juego al atravesar los cristales de hielo y ofrecerse también a nuestro espíritu... rayos luminosos atrapados gélidamente...
Al tomar un cristal en la palma de mi mano se desvaneció en vapor y brillitos al sentir mi calor... otro, lo coloqué en las manos de él para agradecerle un viaje más, de esos que se disfrutan en compañía de un amigo.
Ese cristal de hielo no se desvaneció, se quedó con él... antes, pude retratar en mi mente los pequeñísimos traslúcidos y azules que lo formaban.
Al regresar, un abrazo y la certeza de que las miradas de este piloto siempre esconderán un lugar por donde pasearnos...
Y además: sabe de las cosas que me alegran el corazón.
AHEO
PD. No dejes de ser piloto.

Como la lluvia
sobre tu cara
o el viejo mapa
de algún tesoro.