
... en realidad, ver tus pasos me enorgullece... cada uno me parece encaminado en vuelos directos al corazón propio e incluso al de quien te lee, esto por añadidura pues al ofrecerte desde dentro, impregnas de tu azul...
Escucho tu voz una y otra vez... la que escribes y la que pronuncias al andar, esa que es real y que da ecos de calor, consecuencia de tu corazón palpitante y esperanzado de ternuras.
Este camino lleno de pasos tuyos, es también un sueño, de esos que dices que te sueñan... y te viven... me incluyo en él, como seguro otros espíritus lo hacen... obsequiándote destellos de rojo y por supuesto del transformante azul.
AHEO