De Norte a Sur



"No al norte, al sur te encontré"
Era el mensaje que aparecía en esa última semana juntos.

                      "En el sur está tu futuro, no te alejes"
                      Fue la respuesta para ese mensaje.

Te contaré la historia:

Mientras ponía en orden lo que sería su trabajo, brincó en el monitor una ventanita en donde él la saludaba y le daba la bienvenida. Este gesto hizo que ella le regalara una sonrisa. Compañeros de trabajo, ubicados a gran distancia el uno del otro, igual que otros compañeros más que en la misma tónica desempeñaban su labor, el único vínculo en la distancia: las ventanitas de mensajería instantánea. Así se fue incluyendo en la dinámica que los demás ya tenían, todos los días conectados y la verdad es que ella lo pasaba muy bien. 

Generalmente sucede que compartimos cosas en la vida cotidiana con muchas personas, lo que se hace peculiar es que algunas de esas  personas van instalándose en el cofre de nuestros afectos y casi sin darte cuenta de ello. De entre los muchos compañeros de su trabajo, él estaba puntual para conversar casi todos los días. Cualquier tema era bueno, desde los propios del trabajo hasta el del clima:  lluvioso casi siempre para él; para ella, templado por lo regular. El apoyo que se brindaban saltaba entre ventanitas, casi siempre él era su soporte y se lo hacía saber, siempre estaría para apoyarla en cualquier aspecto, no importando la distancia que para ese momento era relativa: ella al norte de él, él al sur de ella.

Después de seis meses de ese inicio, el trabajo les dio la oportunidad de viajar y encontrarse pero, contrario a lo que se pudiera pensar, envueltos en el itinerario laboral a cumplir apenas pudieron cruzar algunas palabras, obsequiarse un abrazo, una sonrisa, tomarse una fotografía juntos que cada uno guarda como uno de sus tesoros más preciados. Fue un encuentro extraño que dejó en el corazón de ambos el deseo de una oportunidad futura para poder construir un espacio y entonces sí, hablar el uno del otro mirándose.
 
Mientras volvía a ocurrir el encuentro, él la ternuraba con ideas sobre el afecto que germinaba en su corazón: de ése que rebasa los esquemas de un vínculo de compañeros, del que crece en un hombre por una mujer. A ella esas palabras no le sonaban tan indiferentes, de hecho le causaban ilusión, pero había cierta incredulidad de su parte al preguntarse si aún a la distancia podrían crecer afectos de ese tipo. Sin embargo no dejó que las preguntas nublaran el camino, solo lo siguió bajo la luz cálida de ese cariño, caminando al sur, él al norte.

Pasaron varios meses más...cariños, ternuras, abrazos a la distancia, todo a través de un ventanita... era lo que permitía el trabajo aunque es sorprendente cómo la magia de la empatía puede hacer que las letras en una pantalla proyecten la voz de quien habla, ella la conocía, por lo que al leer cada mensaje era fácil escucharlo. Cada uno conoce la historia del otro, el lazo de confianza construído es fuerte, se saben el uno al otro... de norte a sur, de sur a norte.

No se han vuelto a ver... y ha llegado el momento en el que el trabajo deja de ser un vínculo entre ambos, así lo precisa la situación. Fué entonces que ella escribió el mensaje y él le dió una respuesta.

Él ya la extraña aún antes de despedirse y a pesar de saber que podrían seguir llamándose, la incertidumbre lo invade. Para ella es algo difícil de explicar, el sentimiento que existe en su corazón es de total afecto, vive el deseo de abrazarlo y mostrarle así lo que significa. Él le ha precisado que el lazo que le une a ella es fuerte y que seguramente ante la necesidad de escucharla, la llamará al móvil sin pensarlo.

Se ha abierto un gran silencio, son apenas unos días de "desconectar".

¿qué sucederá en el camino? ¿se encontrarán?

¿Será él su sur y ella su norte?

¿tú que dices?



 


AHEO